Semana de acción Global contra la deuda (II)

Desde Argentina hasta Grecia, organizaciones de todo el mundo nos levantamos una vez más contra la deuda

Semana de acción Global contra la deuda, los fondos buitre y las Instituciones Financieras Internacionales (IFI), 8-15 Octubre 2014

1939721_381623058619577_807206915_nEste 2014 vuelven a sobrar los motivos para luchar contra la deuda. En Argentina reviven los miedos del 2001 con un nuevo ataque de los fondos buitre, en Europa el BCE se dedica a rescatar bancos en vez de Estados, mientras que la Comisión Europea está enfrascada en las negociaciones del TTIP y en Grecia vuelven a emitir deuda pública después de una operación diseñada a medida por los grandes lobbys financieros europeos. En el Estado español la deuda pública alcanza casi el 100% del PIB mientras el gobierno sigue con sus mentiras de recuperación. Y aquí, más cerca, vemos como Kutxabank es privatizada, el ayuntamiento de Bilbao esconde su deuda a través de Ría 2000 y municipios más pequeños como Orduña o Karrantza no pueden ofrecer servicios básicos debido a su alto endeudamiento.

El ejemplo de Argentina, que después de la crisis del 2001 vuelve a estar presa de una serie de fondos de cobertura conocidos como “fondos buitre”, tiene que servirnos de ejemplo para convencernos de que la lucha contra la deuda es un paso esencial para recuperar la soberanía. Estos fondos, aprovechándose de las crisis de deuda pública de algunos Estados, compran deudas a precios de descuento en el mercado secundario y demandan a los deudores por la cantidad inicial a la que añaden intereses, penalizaciones y gastos legales. En el caso concreto de Argentina, NML y Aurelius Capital han conseguido que los tribunales de Nueva York les reconozcan el derecho a demandar 1.33billones de dólares a Argentina, es decir, un valor añadido de 1600% respecto a lo que dejaron de cobrar después de la crisis del 2001.
Pero los fondos buitre que atacan Argentina o Grecia son solo la punta del iceberg de un sistema financiero con consecuencias desastrosas. Como dice Lapavitsas, “la presencia de las finanzas en las economías capitalistas contemporáneas es extraordinaria por su magnitud, penetración e influencia sobre la política”. Esta influencia ha generado en las últimas décadas un aumento de la desigualdad, permitiendo una transferencia directa de riqueza desde las familias a los acreedores y generando una expropiación financiera de grandes capas de la población por parte de las grandes empresas e instituciones financieras. Además, este proceso ha sido impulsado, a su turno, por los Estados y las Instituciones Financieras Internacionales, que no han hecho nada para impedir que se realizaran actividades financieras cada vez más peligrosas y con mayor riesgo de desembocar en crisis y han garantizado la solvencia de los bancos privados rescatándolos cuando ha sido necesario.

La gestión de la crisis en Europa y Estados Unidos muestra perfectamente como se priorizan los intereses financieros por encima de las personas, generando empobrecimiento, pérdida de derechos económicos, sociales y culturales y atacando los principios más básicos de la democracia. Además, los recortes en servicios sociales, las privatizaciones y la liberalización financiera siempre afectan en mayor grado a los sectores de la población más vulnerables, como las mujeres y los inmigrantes, negándoles el acceso a servicios básicos como la sanidad y empujando a las mujeres a volver al hogar, para cubrir las necesidades de cuidados que el Estado ya no garantiza.

Pero estos ataques del poder financiero no son nuevos. Como ya denunció Sankara, presidente de Burkina Faso en los 80s, el FMI y el Banco Mundial siguen reclamando el pago de deudas odiosas, ilegales e ilegítimas, imponiendo medidas de austeridad, violando los derechos humanos y creando pobreza. Es por esto que, una vez más, organizaciones de todo el mundo nos sumamos a la Semana de acción global contra la deuda, para conmemorar el asesinato de Sankara y reclamar Auditorias Ciudadanas de la Deuda para identificar y cancelar toda deuda odiosa, ilegal o ilegítima y así desmontar una arquitectura global que pone a los intereses de los acreedores por encima de las personas y el planeta.

Frente a la ilegitimidad de la deuda pública –que ha sido contraída rescatando bancos, comprando armas, construyendo infraestructuras que destruyen el territorio como el AHT-TAV o promoviendo proyectos insostenibles como el Fracking–, auditar la deuda es una forma de demostrar su ilegitimidad y sumar argumentos para el impago. No es la primera vez que movimientos sociales reclaman una auditoría ciudadana de la deuda, en otros países se han promovido estrategias similares, como es el caso de la auditoría pública en Ecuador o las auditorias ciudadanas de Brasil y Filipinas. En todos ellos, los movimientos sociales han luchado para conseguir más transparencia, para conocer el origen de la deuda, sus responsables y sus impactos y, de esta forma, poder construir modelos alternativos al endeudamiento.

En este sentido, desde la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda seguiremos luchando para conseguir una mayor transparencia de las administraciones públicas, una mayor participación de la ciudadanía en las decisiones económicas y para rechazar el pago de las deudas ilegítimas que en estos momentos pasan por encima de los derechos de las personas.

Por último, en nuestro empeño para construir modelos económicos alternativos, que pongan a las personas en el centro y no a las grandes empresas, también nos unimos a las luchas contra el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) y el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA), entendiendo que la puesta en marcha de nuevas áreas de libre comercio significa un paso más en la pérdida de soberanía de la ciudadanía de todos los Estados implicados. Estos tratados son un ejemplo más de la total opacidad de las decisiones económicas, además de ser un claro ejemplo de como las instituciones públicas se ponen al servicio de los intereses de las grandes empresas transnacionales, dándoles cada vez más garantías a sus negocios al mismo tiempo que les eliminan las pocas trabas que quedaban para proteger a las personas. Este tipo de tratados suponen además, por lo que hace a la deuda, una mayor vulnerabilidad de los Estados frente a los fondos de inversión, que podrán denunciarles en tribunales privados, además de atarles más de manos en las políticas económicas .

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(1) Lapavitsas, Costas (2014) “State and finance in financialised capitalism” Centre for Labour and Social Studies (Class) 

(2 ) Para más información ver: http://jubileedebt.org.uk/reports-briefings/briefing/ttip-stop-corporate-carve

La anulación de la mayor parte de la deuda pública es una cuestión crucial

Grecia

10 de mayo por Greek Debt Audit Campaign

Resolución adoptada en Atenas el 7 de mayo de 2014.

La crisis de la deuda que estalló en 2010 fue el mejor pretexto para suprimir las conquistas sociales de los trabajadores y en general del pueblo griego, y para transformar el país en un Estado neocolonial, sometido a los acreedores. La explosión del desempleo, que llega a un 27 %, la reducción de los salarios y las pensiones (en un 40 % de media), el aumento de los casos de suicidio (son más de 6.000 los contabilizados), y la emigración masiva de los jóvenes confirman el desastre social. El gobierno y los acreedores están obligando al 99 % de la población a pagar esta crisis. Los sucesivos gobiernos griegos y los acreedores internacionales — ya sean del sector privado como bancos y fondos de pensiones, como de las instituciones internacionales: FMI, UE y BCE— son totalmente responsables de la situación. Situación que aprovecharon para garantizar sus propios beneficios al provocar el aumento de la deuda pública (175 % del PIB en 2014) y el déficit presupuestario (12,7 % del PIB).

Las discusiones emprendidas el 5 de mayo de 2014 en el seno de la zona euro no auguran nada bueno. Las llevan a cabo los mismos actores de siempre, cuyas recientes manipulaciones, como el plan de reestructuración de la deuda con la participación del sector privado en febrero de 2012 y la recompra de la deuda en noviembre de 2012, condujeron al agravamiento de la crisis.Sus intereses son diametralmente opuestos a los de la sociedad griega.

La única vía de solución es la creación de un comité de auditoría independiente, susceptible de conducir a la anulación de la mayor parte de la deuda -comenzando por la deuda contraída con la Troika, que representa en este momento más de dos tercios de la deuda total– y trabajando al servicio de un Estado soberano, fuera del marco impuesto por los acreedores, apoyándose en todas las experiencias internacionales de anulación de deudas (Ecuador, Rusia, Islandia, etc.)

La anulación de la mayor parte de la deuda pública es imprescindible para asegurar un mejoramiento en las condiciones de vida de los trabajadores y del conjunto de la sociedad. Esto se debe hacer mediante políticas sociales que favorezcan la educación, la sanidad, la cultura, etc. y con un aumento de los salarios y las pensiones. Dicha anulación puede fundamentarse en algunas cláusulas del derecho internacional relativas a la deuda odiosa, al estado de necesidad, a la crisis humanitaria, y otras. Pero para ello se necesita voluntad política.

La Iniciativa por un Comité de Auditoría Independiente multiplicará sus acciones para acabar con todos los tejemanejes de los acreedores, cuyos objetivos sean legar el peso de la deuda a las futuras generaciones —-por ejemplo, mediante el alargamiento del plazo de devolución—- y para que, finalmente, la cuestión de la anulación de la deuda sea un asunto del pueblo griego.

Traducción al francés de Panos Angelopoulos y al castellano de Griselda.

Todas las crisis de deuda terminan en alguna forma de impago

Entrevista con Bibiana Medialdea: “¿Cerramos las urgencias sanitarias en los pueblos para seguir pagando los intereses de deuda pública a los bancos? Una auditoría ciudadana debería responder a preguntas así”

Foto: Attac

Foto: Attac

La economista Bibiana Medialdea ha coordinado el libro  Qué hacemos con la deuda, una obra colectiva que analiza la actual crisis de deuda española. En esta entrevista repasamos algunos asuntos sobre los que profundiza el libro: cómo se originó el sobreendeudamiento (público y privado), quiénes son los acreedores, y sobre todo, qué hacer ante un problema que estrangula la economía y nos deja en manos de los acreedores y la troika. Medialdea y el resto de autores (Ignacio Álvarez, Iolanda Fresnillo, Juan Laborda y Oscar Ugarteche) asumen que la deuda es impagable y conducirá a una quita, por lo que el debate no es pagar o no pagar, sino quién soporta el coste de su reestructuración, y cómo lograr que esta se haga mediante una decisión democrática. Hablamos con ella de la propuesta de una auditoría ciudadana, y de las experiencias en otros países que también sufrieron crisis de deuda.

¿En qué momento la crisis española se convirtió en una crisis de deuda?

La economía española basó su supuesta “época dorada” en un incremento insostenible del endeudamiento, sobre todo contraído por empresas de los sectores constructor/inmobiliario y financiero. Desde esta perspectiva, la crisis de sobreendeudamiento viene gestándose como mínimo desde mediados de los años noventa.

El próximo año la deuda pública española alcanzará el 100% de PIB, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Es un techo, puede seguir aumentando, hay algún punto de no retorno?

Si el origen del endeudamiento fue sobre todo el comportamiento de empresas y bancos, una vez que la situación se vuelve crítica los gobiernos de Zapatero y Rajoy comienzan a traspasar deuda privada, sobre todo del sector financiero, al Estado. Este trasvase, junto con los efectos lógicos de la crisis económica (incremento del gasto en subsidios de desempleo, por ejemplo, pero sobre todo la brutal caída de los ingresos públicos), deterioran a gran velocidad unas cuentas públicas que hasta entonces estaban muy saneadas: si en 2007 la deuda pública sobre el PIB era de aproximadamente el 44%, en 2011 ya suponía más del 77%.

Si el curso de las cosas no se altera -la recesión se profundiza y la recaudación fiscal sigue hundiéndose, seguimos inyectando recursos públicos al sector financiero privado, etc-, por muchos recortes de gasto público que se acometan las cuentas del Estado seguirán deteriorándose irremediablemente. Aunque el origen del problema no fue el endeudamiento público, ahora mismo la situación fiscal ya sí es problemática y seguirá empeorando. Con las graves consecuencias que ello conlleva: pensemos por ejemplo que los recientemente aprobados presupuestos para 2014 ya prevén gastar del orden de un 25% más de recursos públicos en abonar intereses de deuda pública (36.590 millones de euros), que en financiar subsidios de desempleo (26.696 millones). Leer más de esta entrada

Ya ha empezado el entierro de la crisis

Está muy viva, pero ya suena el réquiem por ella.

Y cuando algunos datos macroeconómicos lo confirmen, pasaremos página y habremos perdido entre 30 y 40 años en derechos y salarios.

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El curso ha comenzado y se nota que el gabinete de propaganda gubernamental ha hecho sus deberes en verano. Ha puesto en rodaje un completo argumentario de obligado cumplimiento para el gobierno y todos los portavoces de su partido con el objetivo de enterrar la crisis. Viva o muerta…, pero hay que enterrarla.

Ya desde el arranque de este curso vemos que el gobierno ve algo que nadie ve. Pero decididos una vez más a maquillar la realidad nos anuncian que la crisis ha terminado. Los medios empiezan a hacerse eco de ello, lo irán publicando cada vez más, nos contarán que “nuestras” empresas vuelven a exportar nuestra tecnología punta, fregonas y llaves inglesas, y con gran alborozo celebrarán la “salida del túnel”. Leer más de esta entrada

No es nuestra deuda

“El aumento de deuda se debe a las ayudas a la banca, no al gasto público”

banco-esp1Sede del Banco de España en Madrid. FERNANDO SÁNCHEZ

Todavía los hay que no son capaces de ver que si hoy día el Estado español presenta un elevado nivel de deuda pública (aunque todavía inferior al de otros países importantes, como Francia o Bélgica) es debido fundamentalmente a las ayudas públicas al sector bancario español (a cajas de ahorros, pero también a bancos) y a los desmedidos pagos por intereses de deuda pública, y no porque el Estado tenga un gasto corriente (gasto social, gasto en educación, gasto en sanidad, gasto en pensiones, gasto en administraciones…) excesivo.

Esto último es el mensaje que se transmite, a través de los grandes medios de comunicación, desde los grandes grupos económicos y políticos interesados en camuflar la crisis financiera y hacerla pasar por una crisis fiscal. Mensaje que, desgraciadamente, está calando en buena parte de la población.  Leer más de esta entrada

Charla ZUEN ZORRA, GURE BORROKA, Experiencia de la PACD de Barcelona.

Organizado por Antikapitalistak:
Charla deuda, Anticapis

Primera Parte:

http://bambuser.com/v/3310762

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Segunda Parte:

Segunda Parte

http://bambuser.com/v/3310832

Bancos contra pueblos: los entresijos de una partida amañada

  por Eric Toussaint 

NOTA: Este documento está compuesto por las tres primeras partes de la serie “Bancos contra pueblos: los entresijos de una partida amañada” publicada a finales de 2012.

Parte 1 : 2007-2012: 6 años en que los bancos se tambalearon

Desde 2007-2008, los grandes bancos centrales (BCE, Banco de Inglaterra, Fed en los Estados Unidos, Banco de Suiza) Eric Toussaintdan prioridad absoluta a intentar evitar el hundimiento del sistema bancario privado. Contrariamente al discurso dominante, el riesgo principal que amenaza a los bancos no es la suspensión de pagos de la deuda soberana |1| por parte de los Estados. Ninguna de las quiebras bancarias desde 2007 ha sido provocada por tal falta de pago. Ninguno de los rescates bancarios organizados por los Estados fue necesario debido a una suspensión de pago de parte de un Estado sobreendeudado. Lo que amenaza a los bancos desde 2007 es la cantidad de deudas privadas que los bancos han acumulado progresivamente a partir de las grandes desregulaciones que comenzaron a finales de los años 70 y que concluyeron en el transcurso de los años 90. Los balances de los bancos privados están cargados de activos |2| dudosos: estos comprenden desde activos tóxicos que son verdaderas bombas de relojería, a activos no líquidos (es decir que no pueden ser vendidos o traspasados en los mercados financieros), pasando por los activos cuyo valor está completamente sobrevalorado en los balances bancarios. Las ventas y las depreciaciones de activos que los bancos han registrado hasta el momento en sus cuentas para reducir el peso de estos activos tóxicos no bastan. Un número significativo de ellos dependen de la financiación a corto plazo (proporcionada o garantizada por los poderes públicos con el dinero de los contribuyentes) para mantenerse a flote |3| y para hacer frente a las deudas en sí mismas a corto plazo. Esto ha puesto al banco franco-belga Dexia, en realidad un hedge fund de grandes dimensiones, tres veces al borde de la quiebra en 4 años: octubre 2008, octubre 2011 |4| y octubre 2012 |5| . En el transcurso del episodio más reciente, a inicios de noviembre del 2012, los Estados francés y belga han aportado una ayuda de 5.500 millones de euros (de los cuales 53 % a cargo de Bélgica) para recapitalizar Dexia SA, institución financiera moribunda, cuyos fondos propios se han desvanecido. Según el diario belga Le Soir: « Los recursos propios de matriz de Dexia han pasado de 19.200 millones a 2.700 millones de euros entre finales de 2010 y finales de 2011. Y a nivel del grupo, los fondos propios totales se han vuelto negativos (-2.300 millones de euros a 30 de junio de 2012) » |6| . A finales del 2011 sus deudas exigibles de forma inmediata se elevaban a 413.000 millones de euros, y los importes debidos por contratos de derivados a 461.000 millones de euros. La suma de estos dos importes representaba ¡más de 2,5 veces el PIB de Bélgica! A pesar de ello, los dirigentes de Dexia, el viceprimer ministro belga Didier Reynders y los medios de comunicación dominantes pretendían aún hacernos creer que el problema de Dexia SA había sido provocado en gran medida por la crisis de deuda soberana en el sur de la zona euro. La realidad era que la posición acreedora de Dexia SA con Grecia no superaba los 2.000 millones de euros en octubre de 2011, es decir unas 200 veces menos que las deudas a pagar de forma inmediata en ese momento. En octubre de 2012, la acción Dexia valía unos 0,18 euros, unas 100 veces menos que en septiembre del 2008. A pesar de ello, los Estados francés y belga han decidido una vez más resucitar esta sociedad quebrada haciendo aumentar de golpe la deuda pública de su país. En España, la casi quiebra de Bankia también ha sido causada por prácticas financieras dudosas, y no por riesgo de impago por parte de un Estado. Desde el 2008 el mismo escenario se ha repetido una treintena de veces en Europa y Estados Unidos: cada vez más los poderes públicos se han puesto (y continúan haciéndolo) al servicio de los bancos privados financiando sus rescates con fondos públicos.

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