¿Qué es la Troika?

El término “troika” se refiere originalmente a la palabra rusa con la que se designa a un carruaje tirado por tres caballos, pero también puede utilizarse para describir cualquier tarea realizada de a tres. ¡Como la nuestra! Conoce a nuestras tres instituciones:

  • La Comisión Europea (CE):

nuestra institución con base en Bruselas donde en principio nos dedicamos a aplicar los deseos de los jefes de estado y de gobierno de la Unión Europea. Desde la CE estamos en permanente contacto con miles de lobbistas pagados por las grandes empresas europeas, las cuales no se cortan ni un pelo a la hora poner sus intereses por delante de todos los demás. Nuestro trending topic estos días es “competitividad”, la cual entendemos como una carrera en tres frentes: cuán bajos pueden llegar a ser los salarios, cuán cortos y ‘flexibles’ los contratos de trabajo o cuán reducidas las pensiones, ¡y vamos ganando en los tres frentes!

  • El Banco Central Europeo (BCE)

tenemos sede en Frankfurt, en una placita con una escultura gigante de un Euro, para meter miedo al Dolar o al Yen. Desde el BCE controlamos cuánto valen los billetes de Euro en vuestra cartera, cuánto cuesta el pago de vuestra hipoteca (admitámoslo… con alguna manipulación que otra de los compas banqueros) y qué precio váis a pagar por casi todo lo que compres. ¿No esta mal, no? Últimamente también recomendamos niveles salariales, jubilaciones, reformas constitucionales y demás temas clave, especialmente cuando un país europeo está necesitado, osea, endeudado. También trabajamos para que los precios no suban, haciendo a nuestras empresas más competitivas, y de paso manteniendo el valor de las deudas, no vaya a ser que por una incómoda inflación, bajen su valor y los bancos vayan a perder beneficios ¡Nunca es suficiente!

  • El Fondo Monetario Internacional (FMI)

es nuestro componente yankee. Nuestra institución, creada a finales de la Segunda Guerra Mundial en Washington, tiene el propósito de asegurarse de que el dinero no pare de fluir hacia los grandes bancos prestamistas y de diseñar políticas que aseguren que la deuda se pague por encima de cualquier otra cosa. Algo así como el sindicato mundial del dinero. En el FMI diseñamos los programas de choque, también conocidos como de ajuste o austeridad, entiendiendo los servicios públicos como una competencia desleal e ineficientes en el contexto de libre mercado. La protección social y laboral se percibe como un obstáculo al bendito crecimiento económico. Después de nuestros grandes éxitos en África, Asia y Latinoamérica creando diferentes crisis de deuda, hemos adquirido una gran experiencia y eficacia en ello. Finalmente, el FMI ha decidido dar el paso y casarse también con los europeos. ¡Y quién sabe si pronto también con los Ucranianos!

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¿Quieres conocernos mejor? http://www.troikawatch.net/es/que-es-la-troika/

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Europa. Alternativas a la crisis

por Eric Toussaint 

Este texto propone una serie de alternativas concretas a la crisis que atraviesa Europa. Contiene 19 medidas inmediatas a tomar a escala financiera en general y de la banca en particular. Más allá de esas medidas propone la socialización bajo control ciudadano del sector de banca y seguros. A continuación aborda las demás medidas a tomar para una salida de la crisis que sea favorable a la aplastante mayoría de la población: detener los planes de austeridad; anular la deuda pública ilegítima, insostenible, odiosa y/o ilegal; anular las deudas privadas ilegítimas y/o ilegales; aumentar los recursos de los poderes públicos legítimos; desarrollar y extender los servicios públicos; reforzar el sistema de jubilaciones por reparto; reducir radicalmente el tiempo de trabajo para garantizar el pleno empleo y adoptar una política de rentas para realizar la justicia social; poner en cuestión el euro y actuar a favor de una Europa diferente que implique reemplazar los tratados actuales vía un verdadero proceso constituyente de los pueblos. Se trata de propuestas susceptibles de debate.

 

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La Unión Europea… una historia antisocial

Unión Europea

Del Tratado de Roma (1957) a 2013: una historia antisocial

 Catherine Samary , Pascal Morsu (CADTM) 

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El llamado proceso de “construcción europea” ha pasado (con elementos de continuidad y cambios importantes) de la Comunidad Económica Europea (CEE) a la Unión Europea (UE), dándose entre ambos momentos la crisis mundial capitalista de los años setenta. La unificación alemana y la extensión sobre la Europa del Este de esta “construcción” (capitalista) europea ha radicalizado el giro neoliberal que se inició en los años ochenta.

El Fondo de Liquidación Bancario Europeo, otro mecanismo para pasar pérdidas bancarias a los contribuyentes

Finalmente el Ecofin (Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de la Unión Europea) ha acordado crear el fondo para liquidar bancos a nivel europeo, o sea, para garantizar el dinero de los depositantes, que se llamará Mecanismo Único de Resolución (MUR) (o su acrónimo en inglés SRM, Single Resolution Mechanism). 

 
ecofin

En este nuevo pacto ha habido, como viene pasando últimamente un claro ganador. Alemania se ha asegurado de que la Comisión Europea no tenga la última palabra, evitando así que pueda liquidar bancos alemanes, además de asegurarse de que no tendrá que rescatar bancos extranjeros con dinero de sus contribuyentes durante los próximos 10 años a no ser que haya nuevos acuerdos para avanzar en la integración europea.

La banca europea irá añadiendo en este fondo 5.500 millones al año, hasta llegar a 55.000 millones de euros en 2026. Esta es una cifra ridícula, en comparación con las cifras que maneja el sector bancario. El fondo estará compartimentado por países hasta esta fecha, lo que significa que si un banco español quiebra antes del 2026, el dinero que se usará será la parte que los bancos españoles hayan puesto en el fondo. Si este fuera el caso, es obvio que no habría suficiente dinero, ya que la aportación de los bancos españoles será de 8.500 millones en los próximos diez años. El dinero que tienen los españoles en depósitos de hasta 100.000 euros protegidos ascendían a 31 de diciembre de 2012 a 795.000 millones de euros (Fuente: Memoria Fondo de Garantía de Depósitos). Hagan las cuentas. Si un banco de tamaño medio quebrara los 8.500 millones no servirían ni para empezar. Podemos hacernos una idea de cómo las necesidades de liquidez del sistema bancario del Estado Español superan en varios órdenes de magnitud a los 8.500 millones de euros del MUR, con el informe elaborado por la PACD: “La ilegitimidad de los Rescates a la Banca en el Estado español”.

Destacamos también que la nueva directiva señala que “los estados miembros deben asegurar que están completamente protegidos los depósitos resultantes de transacciones relativas a bienes inmobiliarios residenciales privados o ligados a eventos de la vida privada como bodas, divorcios, jubilaciones, resolución de contratos, despidos, invalidez o fallecimientos durante los doce meses siguientes a que hayan sido ingresadas en las cuentas de los clientes”. Esto extiende la cantidad de depósitos protegidos en el estado español y en el resto también. En resumen, se amplía la protección sin dotar los medios para esa protección.

Además el acuerdo incluye la fórmula bail-in, o rescate interno, ya aplicada por ejercicio de la Troika en el rescate a Chipre. Consiste en que los depositantes con más de 100.000€ sufran parte de las pérdidas en la liquidación. Este modelo de rescate se vendió desde la Comisión Europea como “único por toda una serie de razones“, aunque poco después ya reconocieron este formato como modelo para futuras crisis bancarias, a pesar de la clase media ahorradora, y que ahora vemos como queda integrado en el MUR.

En el caso de que no hubiera suficiente dinero el fondo puede acceder al dinero del MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad), que es dinero de los contribuyentes. Si esto no fuera suficiente se financiará en los mercados de deuda, o sea, podrá endeudarse, con la garantía del estado. El fondo, funciona por tanto de forma similar al banco malo SAREB (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria). El banco malo asumía activos de la banca a un precio sobrevalorado, asumiendo pérdidas a cargo del estado, reflejadas en más deuda pública. En este caso el fondo de garantía directamente dará el dinero a la banca para que devuelva el dinero a los depositantes también a cargo de la deuda pública. Con esta lectura podemos decir que el nuevo fondo de liquidación MUR nos es más que un banco malo elevado a nivel europeo. Las cantidades con las que se dota el fondo sólo sirven para tapar lo que es un mecanismo de garantía pública a la banca.

En definitiva la directiva europea reconoce la inviabilidad de la banca privada sin la existencia de una red de seguridad pública (ya sea estatal individual o estatal multilateral) que permita su existencia y que puedan financiarse con los ahorros de la ciudadanía a un coste reducido. Nadie dejaría a tipos de interés ridículamente bajos sus depósitos en entidades privadas sin la protección pública. Ese aval tiene un coste para los bancos muy bajo (0,8% de los depósitos garantizados) por lo que supone una transferencia directa y neta de recursos del ámbito público al ámbito de las entidades financieras privadas. No es un aval “a precios de mercado”.

Es interesante hacer incidencia en el argumento que sostiene el bail-in. Con este sistema se pretende justificar que los depositantes son en parte culpables de las malas prácticas del banco donde tienen el dinero, porque no han realizado una tarea de supervisión. La teoría económica neoclásica, que cimienta las decisiones de las instituciones europeas, dice que los bancos existen para que los prestamistas no tengan que estar detrás de sus deudores todo el tiempo. El banco existe como institución especializada en recoger información y acumular experiencia, que le permita juzgar a quién da préstamos, mejor que si lo hiciera una familia u otra entidad. Según esta teoría ésta es la característica principal por la que existe la banca. Esta nueva doctrina bail-in nos dice que este no es el caso, que en realidad la banca no sabe lo que hace y que somos nosotros los que la tenemos que vigilar. Entonces nos preguntamos, ¿para qué sirve un banco? La doctrina bail-in contradice completamente la teoría económica neoclásica, y según esta nueva doctrina la banca no debería existir y los particulares y empresas deberían prestarse unos a otros y hacer ellos mismos el trabajo de seguimiento de los proyectos de sus deudores para vigilar que el dinero sea devuelto.

Mostramos un esquema (Fuente: Financial Times) de cómo funciona el sistema de resolución que refleja el carácter de la burocracia laberíntica de la UE, con el único objetivo de crear opacidad para ocultarse de la auditoría de la ciudadanía.

Sin título Este acuerdo es un paso importante aunque incompleto, hacia la unión fiscal y política en la Unión Europea. El acuerdo supone una unión fiscal, al menos parcial a través de la mutualización del fondo, en 2026. Pero este acuerdo, dada la crisis que amenaza la supervivencia del euro, parece sólo un paso incompleto sin un acuerdo más amplio de unión fiscal, en el que se permitan transferencias fiscales y se mutualicen deudas públicas estatales. El acuerdo definitivo no parece cercano debido a la reticencia alemana, que persiste en mantener su hegemonía respecto a Bruselas en todo este proceso de integración.

A pesar de llevar en su historial el rechazo del tratado de Maastricht en referéndum por parte de Dinamarca, el rechazo de la Constitución en distintos referéndums por parte de Francia y Holanda, la violación del Pacto de Estabilidad por parte de estados integrantes que hoy proclaman disciplina fiscal como Alemania, la creación de fondos y mecanismos de rescate a la banca con fondos públicos establecidos en paraísos fiscales bajo leyes opacas y extracomunitarias como el MEDE, la destrucción de las economías del sur de Europa con políticas neoliberales, y así un largo etcétera, vemos que la UE continúa avanzando, no sin dificultades, en su proyecto imperialista.

Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda:  Sergi Cutillas, Javier Soraluce, Carlos Sanchez-Mato